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Buscar un CTO AI-First me convenció de que lainteligencia artificial no está transformando latecnología. Está transformando el liderazgo.
Como consultora en búsqueda ejecutiva, llevo años entrevistando CIOs, CTOs, CDOs y líderes de transformación digital. Pensé que ya conocía bastante bien ese mercado. Hasta que llegó un cliente con una petición distinta: “Necesitamos un CTO AI-First”.
Al principio parecía un cambio de nombre. Después de todo, un CTO siempre ha debido entender de tecnología, innovación y transformación digital. Sin embargo, a medida que avanzábamos en la búsqueda, quedó claro que no estábamos buscando una evolución del cargo, sino un perfil completamente diferente.
Lo primero que cambió fue la conversación con el cliente. En otras búsquedas, las preguntas giraban en torno a experiencia en cloud, ciberseguridad, arquitectura empresarial, SAP, infraestructura o gestión de proveedores. Esta vez, en cambio, las preguntas eran otras: ¿cómo usará la inteligencia artificial para rediseñar el negocio?, ¿cómo cambiará la forma de trabajar de las personas?, ¿qué procesos desaparecerán gracias a la automatización?, ¿cómo se gobierna una organización donde la IA comienza a tomar decisiones?
La tecnología seguía siendo importante, pero había dejado de ser el centro de la conversación.
Eso también quedó en evidencia al entrevistar candidatos.
Nos encontramos con ejecutivos técnicamente impecables. Personas que habían liderado grandes áreas de infraestructura, migraciones a la nube o transformaciones digitales de alto impacto. Sin embargo, muchos seguían viendo la inteligencia artificial como un proyecto más dentro del portafolio tecnológico. Hablaban de pilotos, casos de uso o herramientas específicas, pero no de una nueva manera de operar la empresa.
En cambio, los candidatos que realmente destacaban tenían algo difícil de describir en un currículum: pensaban distinto.
No hablaban primero de tecnología, sino de problemas de negocio. No proponían comprar más software; proponían eliminar tareas. No medían el éxito por la cantidad de proyectos implementados, sino por el tiempo que las personas dejaban de invertir en actividades repetitivas. Para ellos, la IA no era una innovación tecnológica, sino una decisión estratégica.
Ahí entendimos que estábamos evaluando competencias nuevas.
La curiosidad comenzó a pesar tanto como la experiencia. Preguntábamos qué herramientas utilizaban personalmente, cómo experimentaban con modelos generativos, qué procesos habían automatizado en su propio trabajo o qué aprendían cada semana. Las respuestas eran reveladoras. Algunos seguían esperando que las grandes consultoras publicaran las mejores prácticas. Otros ya estaban construyéndolas. Y esa diferencia, probablemente, marcará a los líderes de los próximos años.
También descubrimos que el mercado es mucho más pequeño de lo que parece. Hay excelentes CTOs. Hay muy buenos líderes de datos. Hay ejecutivos con sólida experiencia en innovación. Pero encontrar personas que combinen liderazgo ejecutivo, visión de negocio, conocimiento profundo de inteligencia artificial, capacidad de transformación cultural y credibilidad frente a un directorio sigue siendo excepcional.
Eso explica por qué las organizaciones están tardando más en contratar estos perfiles y por qué la búsqueda ejecutiva está cambiando tan rápido. Ya no basta con validar trayectoria, referencias o resultados financieros. Hoy también hay que entender cómo piensa un líder frente a una tecnología que evoluciona más rápido que cualquier plan estratégico.
Quizás el mayor aprendizaje de este proceso fue comprender que el concepto AI-First no describe una habilidad técnica. Describe una forma de tomar decisiones.
Un CTO AI-First no es quien sabe más de inteligencia artificial. Es quien es capaz de preguntarse, antes que nadie, cómo la inteligencia artificial puede cambiar por completo la manera en que una organización crea valor.
Y sospechamos que pronto dejaremos de hablar de CTO AI-First. Del mismo modo que ya nadie habla de “CTO Internet-First” o “CTO Cloud-First”, llegará un momento en que la IA será simplemente parte del estándar esperado.
Cuando eso ocurra, la conversación ya no será sobre inteligencia artificial. Será sobre liderazgo.
Y quienes no hayan desarrollado esa capacidad de adaptación probablemente descubrirán que el mayor riesgo de la IA nunca fue la tecnología. Fue seguir liderando como si nada hubiera cambiado.
Francisca Jiménez – Managing Director WHO&Co. – Consultora experta en el Desarrollo y la Gestión de Talentos (Hunting/Career Advisory)